Historia

Todo empezó hace ya muchos años. Los moradores de Runaterra tenían el instinto de luchar todos contra todos para tener su propias tierras, sus propias reglas y mandar ellos mismos. Con el tiempo fue el que hizo que estos moradores se agrupasen cada vez en grupos más grandes y estos se enfrentaban entre ellos, siendo solo las guerras lo que estuviera presente en este mundo. Había entre ellos personas que destacaban por sus habilidades y fuerzas, siempre ayudados por runas, hechizos o simplemente por la valentía de defender su tribu. Muchas de estas peleas se vieron intervenidas por los invocadores que eran grandes conocedores de la magia y utilizaban la magia arcana contra ellos, bien fuera a favor o en contra.

Los últimos doscientos años fueron los más difíciles, esto llevó a los principales magos de Valoran presentar una solución. La Liga de Leyendas. Esta tendría una sede llamada “Academia de la Guerra” donde irían aquellas personas dispuestas a luchar para representar su Ciudad-Estado. Así, de este modo, las guerras se disputarían en esa liga para evitar que hubiera más guerra y más muertes de las que deberían y los conflictos se llevarían acabo allí. Habría que tener un representante político de cada Ciudad-Estado para que estuviera presente en todas las reuniones que hubiesen y en todas las disputas, este está obligado a residir en la Academia de la Guerra.

Con el tiempo los invocadores tomaron más control de los campeones y ya no solo de ellos, su poder mágico solía ser tan superior que emplearon este para muchos más asuntos personales donde se veían favorecidos. Los campeones acabaron haciendo algo por su propio puño, y junto a muchos políticos, se enfrentaron a los invocadores. Esas personas a las que a penas conocían porque solían estar ocultos en las torres de la Academia y alejados de todos. Tras aquel momento llegó la desaparición de los invocadores en la Academia y con ello tuvieron que seguir adelante con la liga pero sin la ayuda de la magia de los invocadores. Todo el mundo desconocía los propósitos de los invocadores, más allá de los vistos en la liga. La gente cree que sus objetivos eran jugar a los Dioses con ellos.

Tras aquella guerra que duró varios años, y tras haber desaparecido los invocadores y darse por extinguidos, muchos Campeones decidieron tomar parte en la Academia y de ese modo entrenar a personas dispuestas a luchar por la nación como un campeón. Dado a que no estaban los invocadores y no poseían su magia para el campo de batalla, los grandes magos de Valoran decidieron sustituir parte de la magia que utilizaban con una piedra de energía mágica suficiente para poder realizar las batallas, aunque no la suficiente como para traer de vuelta estos campeones en la batalla. Esto no lo saben los aspirantes a campeones, y un gran secreto que oculta los Campeones y los Jefes políticos a los demás, por el bien de la “unión” que ha habido hasta ahora.

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La nueva Era de Leyendas LadyZombie